Los vehículos autónomos de transporte de pasajeros, conocidos como robotaxis, han comenzado su etapa de introducción en el mercado europeo. Tras experimentar un crecimiento sostenido en Estados Unidos y China, los principales operadores tecnológicos y automotrices tienen previsto lanzar fases de prueba en diversas capitales de Europa durante este año.
Este movimiento representa un hito en la movilidad autónoma del continente, el cual avanza para acortar una brecha de desarrollo tecnológico frente a los líderes del sector asiático y norteamericano, adaptando sus normativas para facilitar la operatividad comercial y técnica de estas flotas.
El panorama de los vehículos autónomos en China y Estados Unidos
El mercado de los robotaxis se encuentra en una fase de consolidación en Norteamérica y Asia. De acuerdo con los datos proporcionados por la Agencia Internacional de Energía (AIE), las flotas privadas de vehículos sin conductor en estos territorios se han duplicado en 2025, superando la cifra de 8.000 automóviles operativos distribuidos en más de 20 grandes ciudades.
El ecosistema global está liderado por múltiples actores con despliegues a gran escala:
- Waymo: La filial de Alphabet (matriz de Google) opera actualmente 3.000 robotaxis en más de 11 ciudades estadounidenses.
- Apollo Go: La filial del gigante tecnológico Baidu mantiene operaciones en 27 ciudades chinas y ha expandido su presencia a Dubái.
- Pony.ai: Dispone de 1.700 vehículos en circulación y tiene el objetivo de alcanzar los 3.500 para finales de 2026.
- WeRide: Opera una flota activa de 1.000 vehículos autónomos.
Además de estas compañías, empresas como Didi y Saic mantienen operaciones en zonas urbanas de China, mientras que Zoox (propiedad de Amazon) y Tesla continúan su despliegue en diversas localidades de Estados Unidos.
Las primeras pruebas en ciudades europeas
El despliegue en Europa arrastra un retraso estimado de siete años respecto a los líderes del sector. Sin embargo, las pruebas experimentales están comenzando a ejecutarse en asociación con plataformas de movilidad como Uber, Lyft y Bolt. Las principales iniciativas confirmadas incluyen:
- Zagreb (Croacia): El 8 de abril comenzaron las operaciones de 10 robotaxis. Este proyecto es liderado por la empresa china Pony.ai en alianza con Uber y la emergente local Verne, respaldada por el fabricante Rimac.
- Londres (Reino Unido): Durante este año, Waymo lanzará pruebas en la capital británica. A la par, operarán la alianza entre Wayve y Uber, así como la asociación entre Apollo Go y Lyft.
- Madrid (España): La empresa WeRide ha anunciado un periodo de pruebas en conjunto con Uber.
- Múnich (Alemania): Uber desplegará unidades utilizando la tecnología autónoma de la firma china Momenta.
- Suiza: Apollo colabora de manera oficial con La Poste suiza para realizar ensayos en la región este del país.
- Luxemburgo: El conglomerado automotriz Stellantis ejecutará un programa de pruebas en asociación con Pony.ai.
Marco regulatorio y estandarización en la Unión Europea
El desarrollo de estos proyectos en Europa enfrenta normativas de seguridad estrictas. Actualmente, la regulación exige la presencia física de un «conductor de seguridad» a bordo del vehículo durante los ensayos, una medida que emula las fases iniciales implementadas en su momento por Estados Unidos y China.
Para acelerar la adopción de estas tecnologías, la Unión Europea evalúa la implementación de un sistema simplificado de experimentación. El objetivo de este mecanismo es eliminar la necesidad de que las empresas deban tramitar homologaciones de forma individual en cada país miembro. La adopción de esta medida será decidida por los ministros europeos de Transporte, según la agenda indicada por Anne-Marie Idrac, encargada de la estrategia de desarrollo de vehículos autónomos.
Según el experto en movilidad Hervé de Tréglodé, las exigencias de seguridad y la inclinación europea hacia el transporte colectivo han ralentizado la entrada de estas empresas. No obstante, las ciudades europeas que han aceptado las pruebas están flexibilizando progresivamente las normas, proyectando una posible explotación comercial de los servicios para el año 2027.
Proyecciones financieras y volumen de mercado para 2035
Las expectativas de crecimiento para la próxima década anticipan una adopción masiva de los robotaxis en los principales núcleos urbanos a nivel global. Diferentes entidades han publicado proyecciones sobre el volumen de este mercado para el año 2035:
- Agencia Internacional de Energía (AIE): Estima un parque automotor de entre 700.000 y 3 millones de robotaxis operando en 40 a 80 grandes ciudades.
- Consultora BCG: Proyecta un escenario de 3 millones de vehículos autónomos. Su distribución geográfica se concentraría con 850.000 unidades en China, 350.000 en Estados Unidos y 120.000 en Europa.
- Goldman Sachs: Presenta la estimación más alta, calculando un volumen de 6 millones de vehículos y un mercado valorado en 415.000 millones de dólares.
El debate operativo: Rentabilidad comercial frente al interés general
La estrategia de despliegue de los operadores autónomos choca directamente con las necesidades de planificación territorial de las autoridades políticas europeas. Las empresas del sector priorizan las zonas urbanas de alta densidad demográfica, al ser las únicas que garantizan la rentabilidad inmediata de la inversión.
Por otro lado, las administraciones públicas muestran interés en dirigir la tecnología de vehículos autónomos compartidos hacia áreas rurales o zonas suburbanas. En estas regiones, la oferta de transporte suele ser deficiente, pero la explotación comercial no resulta económicamente atractiva en el corto plazo para los entes privados.
¿Hay que dejar este sector en manos del mercado, con el riesgo de que se concentre en las zonas densas? ¿O debe el poder público invertir para un despliegue en aras del interés general?
Esta dualidad plantea un desafío central en la planificación urbana del futuro inmediato, dejando abierta la incógnita sobre si será necesaria la intervención e inversión del Estado para garantizar que los beneficios de la conducción autónoma cubran las necesidades de transporte público en áreas de menor densidad.
